La póliza cubría explosiones. El estanque implotó.
Mientras se lavaba por dentro el estanque de un semirremolque, se cerró una tapa y las planchas colapsaron hacia adentro.
La aseguradora rechazó el siniestro: la póliza hablaba de «explosión», no de «implosión».
El árbitro condenó a pagar. La Corte de Apelaciones dijo que eran cosas distintas.
La Corte Suprema leyó la póliza por lo que cubría: hechos súbitos y accidentales que destruyen la cosa. Explosión e implosión nacen del mismo desequilibrio de presión.
Lo que te sirve saber: si hay duda, se resuelve a favor del asegurado. Sin una exclusión expresa, la aseguradora paga.
Para pensar: ¿Alguna vez te rechazaron un seguro por un tecnicismo?
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Agendar consulta → Escribir por WhatsAppNota legal: Relato basado en una sentencia pública, sin nombres ni datos que identifiquen a las partes. Es contenido informativo: cada caso se resuelve según sus propios hechos y pruebas. Para tu situación concreta, agenda una consulta profesional.