Durante nueve meses, el perro de la vecina le mató gallinas y pavos.
El perro de la vecina cruzaba el cerco y le mataba los animales. Durante casi un año.
Ella se defendió bien: lo amarró, lo encerró, puso piolas de acero, reforzó el cierre. Hasta intentó regalarlo y lo recuperó porque el animal se deprimió. Y de paso acusó al vecino de atraer perros con restos de animales faenados.
Pero para contar todo eso tuvo que reconocer el ataque. Y ahí se acabó el juicio.
La Corte de Apelaciones de Temuco no necesitó ponderar prueba: que el perro entraba y causaba daños quedó como un hecho no controvertido. El artículo 2° de la Ley 21.020 obliga al tenedor a adoptar todas las medidas necesarias para que su animal no dañe la propiedad ajena — haber intentado no basta.
Ordenó adoptar de inmediato todas las medidas para que el perro no salga del predio, bajo apercibimiento de remitir los antecedentes al Ministerio Público. Y precisó que el vecino afectado también debe tomar sus propios resguardos.
Para pensar: ¿Hasta dónde llega la responsabilidad del dueño de una mascota por lo que hace fuera de su casa?
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Agendar consulta → Escribir por WhatsAppNota legal: Relato basado en una sentencia pública, sin nombres ni datos que identifiquen a las partes. Es contenido informativo: cada caso se resuelve según sus propios hechos y pruebas. Para tu situación concreta, agenda una consulta profesional.